Pensamientos Después Del Paso De María...
Mis papás construyeron una vivienda que no era una simple estructura para darnos techo.

Aquel 21 de septiembre de 2017 supe que la situación en la casa de mi mamá se iba a complicar con el paso del tiempo. Lo único que se me ocurrió fue llamar a mi hermano Ari, residente de Pennsylvania, para decirle que las cosas no estaban bien y que lo que estaba viendo en casa de mami era serio. Aceptar que esa casa donde nos criamos había sido afectada por otro huracán y con mas furia que Hugo fue lo esencial para darle apoyo a quien construyó algo más que una estructura.

En esa casa aprendimos a ser solidarios, a sonreír en las adversidades, a luchar por nuestras metas, y a trabajar por nuestros sueños. Además, en esa casa nos enseñaron a ser familia de quien no lleva tu sangre y extenderle la mano al necesitado. Tener sensibilidad ante las enfermedades y problemas de los demás, así como el tratar a todos por igual sin importar raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual fueron parte de las cosas que nos enseñaron dentro de mi hogar.

Mis papás construyeron una vivienda que no era una simple estructura para darnos techo. Esa casa fue nuestra escuela de la vida. De esa casa, de esa parcela, salieron tres profesionales. Mas importante aún fue que de esa casa salimos siendo humanos.

Los tres hermanos en medio de la crisis hemos seguido aportando al país y a la comunidad que nos enseñó a ser gente. Nuestras propias vivencias con los estragos del huracán María no han detenido el espíritu de ayuda y solidaridad que siempre nos ha caracterizado.

El 28 de octubre de 2017 la vida le devolvió a mi mamá tantas semillas sembradas. Con la ayuda de la líder de la comunidad, Carmen Villanueva Castro, llegaron a nuestro hogar la Fundación Buena Vibra en conjunto con Cero Design & Built, Inc. Ellos con una misión de ayudar a las comunidades en la restauración de los techos afectados trabajaron por más de 10 horas en esa casa donde nací y viví por tantos años.

Esa casa no podía seguir de pie. Tuvimos que derrumbarla para que de alguna forma la casa de abajo pudiera estar habitable. Sí, habitable porque la casa de cemento por más de 30 días consecutivos ha estado filtrando toda el agua del huracán y de las lluvias posteriores a éste. La pérdida material es palpable, pero lo más importante es que nuestra familia creció y estamos de pie y dispuestos a ayudarlos en sus proyectos.

Emil, Max, Carmen, Celso y demás voluntarios GRACIAS por abrazarla y devolverle a ELLA, Maggie Salivia, una sonrisa.

Siempre agradecida,

Liani M. Figueroa Salivia

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